Juntos por España no es un partido político al uso, más bien somos, casi podríamos decir, un antipartido y una herramienta que surge con la vocación de ser la casa común de todos los patriotas de todas las tendencias ideológicas. Nosotros no somos un partido que divide y enfrenta a los españoles entre izquierdas y derechas, pues somos un movimiento político transversal, social y patriota, que busca lo que nos une, frente a los que nos separan y nos dividen. Somos los de abajo y vamos a por los de arriba. No somos liberales, ni conservadores. Somos libres, sociales y nacionales. Nuestra gente no son los poderosos ni las grandes fortunas, son las clases medias y los trabajadores autónomos y los de por cuenta ajena. Nosotros consideramos que hay otros medios de representación distinta de los partidos y que se deben poner en marcha, frente a un Sistema en descomposición, basado exclusivamente en partidos políticos ajenos, en muchos casos, a los intereses de los españoles. El Sistema no tiene fallos, el fallo es el Sistema. España es una democracia secuestrada y es una dictadura encubierta. Por ello, proponemos una democracia real, nacional, social y representativa, a través de cauces naturales de representación, que además garanticen nuestra libertad individual y colectiva, hoy en claro retroceso democrático. Nuestro programa es muy sencillo y de sentido común, pues se basa en ideas, valores y principios que comparten la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro país. Es decir, somos un instrumento al servicio de España y una alternativa política en construcción para todos los defraudados, los desengañados, los desencantados y los decepcionados del PP, del PSOE, de Podemos, de Ciudadanos y por supuesto, también para los de Vox, que ha resultado ser un fraude, un engaño y una estafa, pues se trata más bien de una empresa y un negocio de unos cuantos, que de un movimiento nacional. Por ello, invitamos a todos aquellos afiliados, dirigentes y cargos públicos de Vox que ya no están cómodos en la organización, a sumarse al proyecto de Juntos por España, pues hace falta una fuerza nueva y diferente al resto de partidos del Sistema. Nuestro objetivo es la construcción de una alternativa nacional al Sistema que no sea de izquierdas, ni derechas. Un patriotismo, social y democrático. Por ello, preferimos perder con nuestras ideas, que ganar con las de otros, pues somos distintos al resto de la clase y de la casta política que hay sentada en los escaños de nuestras instituciones. Porque hay otra política posible, además, no basada en la mentira, el engaño, la manipulación, el enfrentamiento y la crispación entre unos y otros, con el único fin de conseguir el poder. Los españoles merecemos algo más de la política y de nuestros políticos. Necesitamos soluciones a nuestros problemas y una gestión eficaz en nuestras instituciones públicas. 

Juntos por España no presentará, en un principio, candidaturas a las elecciones generales, todo ello con la intención de evitar un gobierno de España en manos de la izquierda radical, pues la izquierda no ha cesado en los últimos años en buscar el enfrentamiento con los que piensan de otra manera para implantar su agenda ideológica “progre y dictatorial”. Es decir, si de nosotros depende y somos decisivos en foros y parlamentos, no gobernará en ningún caso ni el PSOE, ni Podemos, ni mucho menos los separatistas. Y por ahora, solo nos presentaremos a las elecciones municipales, regionales y europeas, siempre que dispongamos de los apoyos propios suficientes, no dependiendo de la firma como aval de cargos públicos ajenos a la organización, salvo los que sean independientes, no adscritos a ningún partido o con los que hayamos alcanzado un acuerdo previo de carácter electoral. Todo ello, tiene como objetivo generar confianza entre los ciudadanos, frente al descrédito de los partidos y de los políticos que los dirigen.  

Apostamos por una reforma constitucional que garantice la unidad nacional frente al separatismo, ilegalizando todos los partidos, sindicatos, asociaciones y medios de comunicación, sean de izquierdas o derechas, democráticos o totalitarios, pacíficos o violentos, que cuestionen a España como la única nación en todo el territorio español. Hay que ilegalizar también el uso de la ikurriña y la estelada, pues son símbolos de los separatistas creados directamente contra España. Por eso mismo, queremos eliminar todas las autonomías, sin excepción, pues son una fábrica de separatistas, de corrupción y de derroche de nuestro dinero. Las autonomías son un cáncer y hay que combatirlo con todos nuestros medios para acabar con él. España tiene que ir hacia una descentralización administrativa a través de una mayor autonomía de los municipios y de las diputaciones, que son las entidades más próximas y cercanas a los ciudadanos, todo ello, además, aprovechando las nuevas tecnologías, que nos permiten y facilitan las gestiones administrativas desde la distancia. Sin embargo, somos partidarios de mantener las televisiones y emisoras de radio regionales de carácter público, pues entendemos que acercan la información local y regional a todos los ciudadanos y así mismo, ayudan a fomentar el uso de las lenguas regionales de una manera racional y no impuesta. El bilingüismo es libertad y tenemos que defenderlo de forma valiente frente a la izquierda radical.  

Defendemos como pilar básico de la sociedad la familia natural y tradicional, formada por un hombre, una mujer y sus hijos, aunque respetamos la condición sexual de todas las personas, siempre que no afecten a terceros, ni a menores. Por esta razón, rechazamos la dictadura progre del lobby del colectivo LGTB. No aceptamos como algo natural el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, ni mucho menos todavía, la adopción de niños por parte de los homosexuales, gais y lesbianas. Proponemos un salario maternal para las mujeres que, de manera libre y voluntaria, decidan quedarse en casa para criar a sus hijos y dedicarse a su familia, lo que permitiría además crear empleo para cientos de miles de jóvenes y parados españoles. También rechazamos la ideología de género, pues sólo fomenta la guerra entre las mujeres y los hombres, aunque por supuesto defendemos, como es de justicia, la igualdad de manera natural entre ambos sexos, pero no en base a unas cuotas, si no a sus propios méritos. Juntos por España considera que la mujer está llamada a jugar un papel decisivo en el futuro y por ello queremos su concurso de manera efectiva en los cargos orgánicos de nuestra organización e incluso liderándolo en un futuro a corto o medio plazo, pues ello nos aportaría elementos muy positivos en la lucha y el combate político. Es cierto que existe una violencia doméstica en el ámbito familiar y de la pareja que afecta en mayor medida y número a las mujeres que a los hombres y que debe ser erradicada y castigada de manera ejemplar, pero entendemos que la violencia no tiene género y afecta tanto a las mujeres, como a los hombres, a los niños y a los ancianos. Por ello, todos deben ser protegidos por el Estado de igual manera. El hombre y la mujer son iguales a todos los efectos, por lo tanto, también lo deben ser en derechos y en deberes ante la comunidad nacional, pues son seres complementarios y no enemigos enfrentados como nos quieren hacer ver las activistas del feminismo radical de izquierdas. En cuanto al Día Internacional de la Mujer Trabajadora, consideramos que tiene unas connotaciones sociales por los derechos laborales de las mujeres que los social y patriotas no podemos obviar, pues además no hay que renunciar a un espacio que no es patrimonio exclusivo de la izquierda, y menos todavía de las radicales feministas y de los “progres” que lo manipulan para llevar a su terreno, lo que no quiere decir, que nos sumemos a las manifestaciones o actos convocados por los grupos feministas y de la izquierda, que además se convierten en espectáculos bochornosos, como también pasa con los actos del llamado Día del Orgullo de los gais, lesbianas y transexuales. Nosotros entendemos que todo el mundo tiene derecho a manifestarse dentro del orden y la ley, pero con decoro, respeto y sin ofender a nadie de manera vulgar y soez, como se viene observando desde hace algún tiempo. 

Defendemos la vida de los aún no nacidos de manera activa frente al aborto, pues se trata de un crimen y no de un  derecho de la mujer. No podemos entender que con todos los medios al alcance de las parejas para no tener embarazos no deseados, el número de abortos sea de cerca de 100.000 al año, lo que evidencia un fracaso de la sociedad y de las políticas de educación sexual y de planificación familiar. Por lo tanto, el aborto solo debe ser autorizado en contados casos excepcionales, con la debida recomendación médica, así como con una autorización judicial, si es posible en el tiempo. Así mismo, proponemos todo el apoyo necesario del Estado a las madres solteras con el fin de evitar el aborto en cualquier circunstancia que se pueda dar, como también apostamos en el fomento de la natalidad entre los nacionales. Entendemos como muy necesario facilitar los trámites en la adopción o acogida de niños huérfanos, abandonados o nacidos de un embarazo no deseado. Rechazamos los llamados vientres de alquiler y la gestación subrogada, pues entendemos que no es un medio natural de embarazo. Así mismo, mostramos nuestra total oposición a la eutanasia y toda la cultura de la muerte que fomenta la izquierda y los progres. No somos un partido confesional, aunque nos inspiramos en el cristianismo y en el respeto a la Iglesia y su labor social y evangélica, aunque entendemos que debe haber una separación entre la Iglesia y el Estado. También somos firmes partidarios de fomentar el matrimonio, sea civil o religioso, como lazo de unión entre las parejas y para construir un futuro en común con sus hijos.       

Luchamos contra la corrupción y el derroche de la clase política del Sistema, que nos ha llevado a la ruina moral y económica de nuestro país, endeudando a la nación con una deuda pública a todas luces impagable y que lastra el futuro de nuestros hijos, el de las clases medias y trabajadoras e incluso, el de las pensiones. Por lo tanto, la corrupción debe ser castigada de manera ejemplar por el Estado, pues España se ha convertido es un país donde detrás de cualquier nueva papelera instalada en una calle, hay una comisión para un político y, en muchas ocasiones, para financiar a los partidos.

Proponemos un mejor control de la inmigración, estableciendo cupos de inmigrantes en función de la situación del mercado laboral, y exigiendo la adaptación a nuestra cultura y tradiciones de quien venga a vivir de manera temporal a nuestro país. Entendemos que no se pueden tener políticas de inmigración suicidas con las puertas abiertas a la entrada de millones de inmigrantes ilegales en nuestro país, pues no es de sentido común. Para nosotros, es terrible ver cómo las mafias de la inmigración, juegan con la vida de las personas, llevando a la muerte a inmigrantes intentando llegar a España a través del mar o de otros medios de transporte. Por ello, hay que defender nuestras fronteras y detener el tráfico de inmigrantes ilegales con un bloqueo marítimo en coordinación con el resto de Europa, que haga imposible los trayectos en patera o cayucos a nuestras playas y costas. Europa debe ser parte activa en el control de la inmigración en las fronteras. Estamos convencidos de que hay que ayudar al Tercer Mundo, pero en sus países de origen, pues es un deber moral y solidario frente al hambre y la miseria de las personas sin recursos, pues además han sido expoliados en muchos casos de sus riquezas naturales por el capitalismo y sus multinacionales, siendo explotados niños y mujeres de manera inhumana como mano de obra barata a cambio de un plato de comida. Denunciamos que el islamismo radical es un grave peligro para la democracia y la libertad de los europeos, por ello mismo, debemos tener especial cuidado en aceptar a miembros de ese colectivo en nuestra tierra.

Planteamos un referéndum nacional sobre la permanencia de España en la Unión Europea y en la OTAN, pues son organizaciones que no sirven a los intereses de nuestra nación y que por el contrario, nos ha hecho perder la soberanía y la independencia nacional, cedidas a burócratas que ni tan siquiera han sido elegidos por los españoles, siendo España, tan solo, el felpudo de otros países y de las élites políticas, económicas y financieras del capitalismo más despiadado. España y Europa deben alejarse de la influencia y el sometimiento a entidades como el FMI, el BCE y otras, que sirven a intereses ajenos a nuestra nación y que defienden a las oligarquías económicas que gobiernan el mundo. El Estado debe limitar con aranceles la entrada de productos de otros países, con el objeto de favorecer a los productores nacionales de nuestra industria, comercio, agricultura, ganadería y pesca. Tampoco podemos estar sometidos a la globalización de ese nuevo orden mundial que se está forjando contra nuestra libertad individual y colectiva, en especial a través de la llamada “Agenda 2030”. Proponemos una mayor inversión militar y la creación de un Ejército Europeo que garantice la soberanía y la independencia de los países europeos frente a China, EEUU o cualquier otro país que pueda ser un peligro para Europa y los países que la integran. España debe seguir reclamando y exigiendo la irrenunciable soberanía sobre Gibraltar, pues es un territorio inequívocamente español. Así mismo, debemos garantizar la españolidad y la defensa de Ceuta, Melilla y Canarias, frente a la amenaza de Marruecos. Por ello mismo, debemos rearmar a nuestro Ejército de manera urgente para poder hacer frente a cualquier invasión, desafío o chantaje a nuestro país, sin tener que depender de nadie. Hay que valorar la posibilidad de que el Servicio Militar sea de nuevo obligatorio como forma de contribuir al bien común en la defensa de España y a la formación en los valores de los jóvenes. 

En lo referente al Sáhara, debemos recordar que España tiene una deuda histórica pendiente con el pueblo saharaui y nos debemos remitir a los acuerdos firmados por nuestro país en su momento y a las resoluciones de la ONU sobre este asunto. Nosotros consideramos que ni Turquía, ni Israel, pueden formar parte de institución europea alguna, bien sea política, cultural o deportiva, pues no forman parte de Europa. Así mismo, exigimos la retirada de las tropas israelíes de los territorios ocupados palestinos y la firma de un plan de paz definitivo, avalado y controlado por mediadores internacionales independientes. Es nuestro deseo que España reconozca al Estado de Palestina y rechazamos el reconocimiento de Kosovo como país independiente de Serbia. En cuanto a los bloqueos que sufren algunos países, debemos recordar que España también fue víctima del aislamiento tras la Guerra Civil y por lo tanto no podemos aceptar el bloqueo que hoy sufren otros países como Cuba y Siria, y antes Irak y Libia, pues consideramos que atenta contra los más básicos derechos humanos, puesto que los que más sufren son los hombres y las mujeres, los niños y los ancianos, que padecen la escasez de alimentos de primera necesidad, las medicinas necesarias para los tratamientos médicos y los medios técnicos necesarios para el aprovechamientos de los recursos naturales, mientras que los dictadores que están al frente del gobierno disponen de todos los alimentos, las medicinas y los medios necesarios que no tiene su pueblo. Por otra parte, nos llama la atención y entendemos que se trata de un agravio comparativo, que otras dictaduras como las de Qatar o Arabia Saudí son mejor acogidas, probablemente porque tienen grandes yacimientos de petróleo y son ricos, aunque no se respeten en esos países los derechos humanos, ni la democracia, ni libertad de expresión, ni los derechos laborales y donde la homosexualidad tiene delito de prisión e incluso la flagelación es un castigo legal ante el adulterio de la mujer. 

Juntos por España saluda a los movimientos nacionales europeos y, en especial, a los liderados por Marine Le Pen en Francia y Giorgia Meloni en Italia. También queremos manifestar nuestro respeto, simpatía y admiración, sin complejo alguno a manifestarlo, a las figuras históricas de Blas Piñar, Giorgio Almirante y Jean Marie Le Pen, así como a otros muchos líderes europeos que nos han guiado a los patriotas a lo largo de décadas de lucha y combate por España y por la Europa de la Patrias, frente a la Europa de los burócratas y mercaderes de la Unión Europea.    

Rechazamos la Ley de Memoria Histórica que reabre heridas ya cerradas de la Guerra Civil y que fomenta el odio y el rencor entre los españoles. Nosotros nos sentimos orgullosos de nuestra historia con sus luces y sombras. Así mismo, rechazamos el intento de la izquierda de reescribir el pasado de manera torticera, partidista y sectaria, siendo del todo razonable por otra parte, la recuperación de los restos humanos de los combatientes, ejecutados o caídos de ambos bandos y que puedan estar en fosas comunes, caminos o en cunetas de nuestro territorio nacional. Así mismo, exigimos reponer en su lugar histórico la figura del anterior Jefe del Estado, Francisco Franco, así como la del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera y la de otros históricos patriotas como el diputado de Renovación Española, José Calvo Sotelo, los fundadores de las JONS, Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo, militares como Sanjurjo, Queipo de Llano o Mola, de la abogada falangista, Mercedes Formica, como impulsora en la defensa de los derechos de la mujer en España y, por supuesto, a la División Azul de voluntarios españoles que lucharon contra el comunismo en el frente ruso durante la II Guerra Mundial y que hoy son represaliados por el odio de la izquierda radical y sectaria y que no han sido defendidos como toca por una derecha acomplejada ante el consenso y la dictadura ideológica de la izquierda. Por otro lado, no tenemos inconveniente alguno en mantener calles, plazas y monumentos de hombres y mujeres que, aun siendo de izquierdas, no tuvieron manchadas sus manos de sangre, como en el caso de los poetas Federico García Lorca y Miguel Hernández o de otras destacadas personalidades que han contribuido de manera positiva a la sociedad española, sin hacer daño a nadie. 

Juntos por España acepta la bandera nacional con la Corona, pues es la que representa en la actualidad a nuestra nación, aunque también consideramos como del todo legítima y que debe ser legal su uso, la del Águila de San Juan, ya que la actual monarquía viene legitimada del régimen nacido el 18 de Julio de 1936, al que aceptó suceder de manera constitucional. O incluso también, sin escudo y lisa, pues de lo que se trata es de sumar y no de restar o dividir. Y en cuanto a la letra del himno nacional, consideramos como nuestra la versión con letra de José María Pemán, que será el que finalice todos nuestros actos.     

Exigimos la recuperación de los derechos sociales y laborales arrebatados a las clases medias y trabajadoras en las últimas décadas por las élites económicas mundialistas, que nos han sometido para instalar un nuevo orden económico y social, que solo beneficia a los más poderosos y a los más ricos. Defendemos una economía de libre mercado, pero regulada en algunos aspectos y sectores para evitar los excesos y los abusos de los que tienen una posición de fuerza sobre el resto de la sociedad, exigiendo que las entidades financieras, multinacionales, aseguradoras y las grandes inmobiliarias, tengan un control y una regulación por parte del Estado, con el fin de evitar la usura y la especulación contra el pueblo español. El capitalismo debe ser reformado y la riqueza debe estar mejor distribuida, pues no es del todo justo que muy pocas personas acumulen inmensas fortunas que además ocultan tras sociedades pantalla que evitan el pago de impuestos, mientras millones de españoles viven bajo el umbral de la pobreza. El Estado debe garantizar que todo beneficio económico sea conseguido de forma legítima y sin el aprovechamiento inmoral y la usura sobre el resto de la sociedad. Las comunicaciones, los transportes y la energía, también deben estar reguladas por el Estado, no descartando  la nacionalización de estos sectores para garantizar unos precios justos y unos servicios a los que puedan acceder todos de manera racional. España no puede fiar el progreso económico de manera casi exclusiva al turismo y la hostelería, pues no podemos seguir siendo un país de servicios. Tenemos que crear las bases necesarias para volver a ser una potencia industrial en el mundo y no depender de la llegada de extranjeros que vienen a pasar sus vacaciones en nuestro país, aunque sí debemos explotar el potencial del turismo como otra fuente más de ingresos en el PIB. Apostamos por una fiscalidad progresiva en la que quien menos tenga, menos pague. También exigimos la desaparición del Impuesto de Sucesiones, salvo en las herencias de más de 600.000 euros, pero los impuestos nunca deben tener un carácter confiscatorio como ahora mismo lo tienen y menos todavía para mantener las autonomías, los políticos y sus chiringuitos.  

Hay que garantizar una sanidad y una educación pública, de calidad y gratuita, con especial apoyo a la Formación Profesional y a la Universidad. Así mismo, defendemos la libertad de poder elegir la educación concertada y religiosa con los mismos derechos que la pública, y también defender el derecho a una educación privada para quien tenga los medios necesarios y así lo desee de forma libre y voluntaria. España debe incrementar de forma notable su inversión en ciencia, investigación y tecnología para mejorar la calidad de vida de los españoles y así poder afrontar los retos del futuro. 

El castellano debe ser la lengua vehicular en la educación, apoyando las lenguas regionales como otra asignatura más en las regiones donde existan estas otras lenguas. Y en la Administración Pública, el conocimiento de una lengua regional puede ser un mérito a tener en cuenta, pero nunca un requisito o incluso un beneficio frente a quien no lo habla.

Hay que recuperar los topónimos en español de las ciudades y pueblos que han sido cambiados a otros idiomas regionales,  así mismo hay que rotular todas las calles también en español, pudiendo mantener los dos idiomas de forma simultánea. Rechazamos el llamado lenguaje inclusivo que se está imponiendo en la sociedad española desde la izquierda “progre” y totalitaria. Y así mismo, nos situamos en la guerra cultural frente a la izquierda y el silencio acomplejado de la derecha. Dicho esto, también apoyamos el arte, la cultura, el deporte y las tradiciones, pues forman parte de la formación y el desarrollo de las personas y de nuestra identidad nacional.   

Existe el derecho a una vivienda para cada familia española, creando las condiciones necesarias para ello de manera real y no solo como papel mojado en la Constitución. Así mismo, defendemos las pensiones y el modelo de sostenibilidad del sistema de reparto frente al de capitalización que defienden los liberales, así como también, la revalorización y el aumento de sus importes para así garantizar una vida digna a los pensionistas, eliminando otros gastos superfluos como son las autonomías u otros derroches en chiringuitos y políticos sin función social alguna, para así hacerlo posible. No aceptamos ningún recorte de las pensiones, ni tampoco mayor tiempo de cotización social después de muchos años de trabajo, sudor y lágrimas de los trabajadores y de los autónomos. España tiene capacidad y riqueza suficiente para mantener un buen nivel de vida para todos los españoles, pero para ello hay que tomar decisiones políticas y económicas de manera valiente y que así lo garanticen de verdad.  

 

Hay que luchar para que cada trabajador español tenga un puesto de trabajo con empleo fijo, estable y bien remunerado, de manera que cada empleado tenga garantizado el sustento de su familia con la dignidad que se merece. No se puede permitir que un trabajador tenga un empleo y no pueda llegar a final de mes. Hay que buscar soluciones imaginativas y crear las condiciones necesarias para la creación de empleo, pues de alguna manera hay que tener un mejor reparto del trabajo, en especial para los jóvenes, el colectivo social que más parados tiene y que merece un esfuerzo colectivo de toda la nación. Tal vez, debemos comenzar a plantearnos la posibilidad de una jornada laboral de 36 horas semanales, según en qué sectores y siempre que las condiciones económicas lo permitan. Así mismo, entendemos que el sindicalismo es necesario para defender los derechos de los trabajadores en las relaciones laborales en la empresa, así como frente a posibles empresarios desaprensivos, que se aprovechan de la debilidad de los trabajadores en situación de ilegalidad, vulnerabilidad, precariedad e inestabilidad laboral. Por todo ello, apoyamos un sindicalismo nacional, libre, independiente y profesional. Y por ello, conmemoramos el 1 de Mayo como un día de justa reivindicación de la justicia social para todos los trabajadores españoles, sean por cuenta propia o ajena. Y recomendamos la afiliación a sindicatos libres de ser correas de transmisión de partidos políticos, ya sean de izquierda o derecha, como por ejemplo la UNT, USO, CSIF, el Sindicato Independiente u otros de profesiones sectoriales. Así mismo, hay que reducir de manera importante las subvenciones a los partidos, sindicatos y patronales, y eliminándolas a otras entidades de dudosa función social. Nosotros no vamos a mentir como otros que dicen ser “patriotas” y querer eliminar las subvenciones, pero son los primeros en cobrarlas, colocando además a su gente como asesores, en la mayoría de los casos sin función alguna, al igual que hacen el resto de los partidos del Sistema. Nosotros, consideramos el trabajo como un derecho y un deber que todos estamos obligados a cumplir con la comunidad nacional y que mientras el Estado no sea capaz de garantizar el pleno empleo, entendemos que se deben dar las ayudas suficientes  y necesarias a quien lo necesite para poder dar techo y pan a su familia, pudiéndose estudiar la posibilidad de hacer servicios a la comunidad para los perceptores de las prestaciones sociales.     

Tenemos la voluntad política necesaria, a diferencia de los partidos del Sistema, para combatir el tráfico y consumo de drogas, castigando con firmeza a los narcotraficantes que venden las drogas a nuestros jóvenes, anestesiando su conducta frente a la injusticia y una vida sin un futuro digno para poder independizarse o formar una familia. Para ello, hay que dotar a la policía y guardia civil de todos los medios necesarios, tanto en recursos humanos, como técnicos y económicos, para poder combatir con eficacia a la delincuencia en general y en especial al crimen organizado, pues consideramos que con más seguridad colectiva, hay más libertad individual de las personas.  

Es evidente que hay un cambio climático y unos graves efectos sobre el medio ambiente. Por lo tanto, hay que poner en práctica unas políticas que reviertan la situación, pero sin caer en el extremismo de los ecologistas radicales de la izquierda, que nos quieren devolver a la edad de piedra. España necesita disponer de una energía barata para el consumo doméstico e industrial. Por ello, además de potenciar las energías renovables, también debemos aprovechar las fósiles y en especial la nuclear, pues con todas las precauciones y medidas de seguridad, es la más barata, potente y efectiva. Los incendios provocados deben ser considerados como atentado terrorista ecológico contra el  medio ambiente y deben ser castigados de manera ejemplar.  

Hay que defender a nuestras mascotas, luchando frente a los que maltratan a los animales en todos los ámbitos y que deben ser castigados con sanciones económicas e incluso con la cárcel. En cuanto a los toros y vaquillas, consideramos que se tratan de tradiciones populares que no se deben prohibir, aunque sí se debe evitar el maltrato animal. 

Tenemos que proteger a los jueces de los políticos, por eso mismo, los jueces deben ser gobernados y elegidos por jueces imparciales e independientes y no por jueces puestos a dedo mediante pactos en despachos por los partidos políticos,  bien sean de izquierda o derechas. Por otro lado, no entendemos que un juez pueda entrar en política y luego vuelva a ocupar su puesto en la carrera judicial, sin más, pues al menos debería pasar un tiempo en otra actividad.

Exigimos el cumplimiento íntegro de las condenas de prisión de criminales, violadores, terroristas y narcotraficantes, la cadena perpetua para los delitos de especial gravedad y así mismo, proponemos un referéndum nacional sobre la pena de muerte para los casos más extremos y que merecen un castigo ejemplar en defensa de la sociedad frente al mal.

Hay que poner un tope salarial para los cargos públicos, sean elegidos o designados y con un máximo equivalente a 5 veces el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), salvo en los cargos de mayor relevancia política, como el presidente del gobierno, de las Cortes, el Senado o la dotación presupuestaria de la Casa Real, y con un baremo en función del rango, bien sea, en los municipios los concejales y alcaldes, los diputados en las entidades provinciales o en las Cortes y los senadores, así como para cualquier cargo público nombrado como asesor o responsable en la Administración Pública. Y por supuesto, solo se puede percibir un sueldo por cada político que se dedique en exclusiva a la política como servicio a España.

Juntos por España propone el control parental de los padres con autorización expresa con el fin de evitar si es así su deseo, que sus hijos menores de edad no sean adoctrinados en los centros educativos con charlas, talleres o actividades sobre identidad de género, feminismo o diversidad sexual, aunque entendemos que lo que tiene que ser, es que el Estado sea el que evite esas mismas causas y no tengan que ser los padres quienes tengan que tomar la iniciativa para impedirlo.  

No somos especialmente monárquicos, pero consideramos que ahora no es momento de cuestionar la monarquía, pues solo favorecería a los enemigos de España, a pesar de que la monarquía no ha tenido un comportamiento digno, ético ni moralmente correcto y apropiado en el pasado a la posición que debía de tener el Jefe del Estado. Pero al menos, entendemos que la Corona es independiente de los partidos y ejerce un papel de moderación, cosa que no pasaría con una república basada en políticos de izquierdas o derechas y al servicio de los partidos. En cualquier caso, entendemos que la figura del Rey no puede ser igual a la de un simple funcionario que pone firma y sello a todo lo que le pone el gobierno de turno, delante de la mesa de su despacho, para su rúbrica. El Rey no puede ser un florero y debe tener una mayor responsabilidad política como Jefe del Estado.             

Este manifiesto fundacional es un punto de partida, que no de llegada, pues iremos ampliando el proyecto de nuestro movimiento con la aportación de los nuevos afiliados y militantes de la organización, así como de profesionales de los diversos campos, pero sin desviarnos de nuestra línea ideológica fundacional, basada en unas ideas, principios y valores innegociables, aquí desarrollados de forma sencilla y clara.

Es la hora de los patriotas. ¡Únete a la Reconquista! 

La Junta Promotora de Juntos por España

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